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Etiqueta energética

Deben llevarla todos los productos en venta. En la etiqueta hay una zona fija donde aparece la marca, denominación del aparato y la clase de Eficiencia Energética.
La etiqueta energética se rige por una calificación hecha por letras, de manera que la A es la mejor calificación, un sobresaliente (55% menos de consumo energético que aparatos similares) y la G es la peor nota entre los suspensos.

 

¡Ojo!, porque la D es la última letra que aprobaría por poco el examen de eficiencia energética (90%-100% del consumo medio en aparatos similares). La E, la F y la G, que es hasta donde llega la calificación, serían los suspensos: los electrodomésticos que menos ahorran y más daño causan al ecosistema.

 

Pero siempre se puede mejorar, por eso existen niveles superiores a todos los demás: La Matrícula de Honor es para las clases A+ y A++ que aparecieron en 2004. Son el máximo nivel de ahorro y respeto por el ecosistema.